Del siglo XX al siglo XXI.

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Hoy es día del niño pero ya no es mi día. No tengo muchos recuerdos sobre el día del niño, sólo una vez que nos llevaron a comprar juguetes en un local donde vendìan objetos de felicidad para niños e irònicamente se convirtiò en la PGJ donde ahora llevan a ladrones, violadores y matones. Me regalaron un balón rojo con corazoncitos amarillos y un carrito de supermercado. Ese día canté una canción de las muñequitas que ya ni recuerdo y al parecer yo tenía cuatro años. ¡Yupi, qué bonito es ser niño! No sé si a ustedes les pasa, pero yo recuerdo que cuando era niña quería ser grande e irme sola en el camión y ahora que soy grande quiero ser pequeña y pasear en carreola. Las vacaciones del período Julio-enero eran interminables, mi semana era más larga que las vías del ferrocarril, el día era inmenso y me aburría porque no sabía qué hacer, ¿qué extraño no? Ahora sólo me alcanza hacer tres actividades entre el día y la noche: dormir, comer, hacer tarea e ir a la escuela.

Me gustaba nadar en una alberquita de plástico en el patio de mi casa, esperar a Lupita la de ojos verdes para jugar, me daba miedo que se volteara el párpado porque parecía zombie, me gustaba una muñeca pelirroja, me gustaba el nintendo, la cocinita, bailar las canciones de las muñequitas y Gaby Rivero. Eso era cuando tenía entre tres y seis años, aproximadamente.

Cuando tenía seis años casi casi vivía con mi abuelita y mis primos, así que mis preferencias cambiaron: Ahora me gusta el beisbol, el futbol, las canicas, contar chistes estúpidos como los típicos de "llega un francés, un gringo y para variar el pendejo del mexicano" y sin falta alguna ver los Thundercats y Spiderman. Mi abuelita decía que yo era una "cábula" y que era malo decir "pelas" cuando álguien perdía en el juego de canicas, pero no importaba me estaba convirtiendo en la muchachita "machetona" que sólo jugaba con niños y siempre cachaba la pelota en el beis.

Después de eso, entre los siete y diez años sólo quería la barbie que tenía el cabello como "maría la del barrio" con ricitos muy bien hechos (jaja). Después de los diez años sólo me importaba el supermario bross y pasar al mundo estrella y al especial. Las muñecas y demás ya no me interesaban.

A los trece años comencé a sufrir porque en la secundaria casi todos/as tenían novio y yo no. Tenía espinillas que me tapizaban la cara y estaba gorda -la frustración de mi vida-, así que mi ánimo era totalmente inestable. En aquellos días me vestía con enormes pantalones y aguadas playeras que no permitieran ver mis senos. No tenía amigos y siempre estaba de amargada en la casa sufriendo por un amor imposible, ¿qué perdida de tiempo verdad? Según yo sufría por el típico guapito del salón y ahora ese típico guapito esta horrible y tiene cara de albóndiga cruda.

Cuando tenía quince años había bajado de peso y comenzaba a conocer gente. Hice un gran círculo de "amigos" del cual sólo me quedé con unos dos o tres. Ahora quería ser "rocker" y ser una extraordinaria melomana. Quería saber los efectos de la marihuana y no me importaba si los polizontes me llevaban, si reprobaba, si me veía mal o le caía mal a alguien. También tenía algunos severos momentos de depresión que me llevaron a intentar suicidarme y obviamente no me pasó nada. Era una verdadera típica adolescente rebelde. ¡Ah! y para rematar teñì mi cabello color rojo.

A los dieciseis comencé a conocer personas por internet y ahora sólo me importaba ir a las fiestas, a los antros y tomar y tomar cerveza hasta no saber nada de mí, siendo esta una etapa de borrachera que me dejó una vergonzosa cruda moral.

A los diecisiete llegó mi etapa de "conciencia" y conocí al que sería mi primer novio. Dejé de tomar y sólo me importaba hacer lo correcto para ser agradable ante èl. Quería estar bien en los asuntos de los escuela, con mi mamá, con mis amigos y con todos. Era feliz y según yo, ahora entendía todo tipo de situaciones y ya no era infeliz como antes, había encontrado el "amor". A los dieciocho todo era igual. A los diecinueve me di cuenta que mi novio me manipulaba. A los veinte lo dejé por otro muchacho y me di cuenta de que el que ahora era mi ex me había engañado con una chavita de dieciseis. A los veintiuno me quedé como el perro de las dos tortas y cierta manera me siento triste la mayoría del tiempo y leyendo todo lo anterior me di cuenta que perdí tiempo, aunque eso no significa que esté arrepentida.

Hoy es día del niño y ya no puedo festejar el día porque definitivamente ya no pienso ni actúo como niño. Desgraciadamente he pasado a la edad joven-adulta y eso no me agrada ni un poquito. Todo lo anterior fue un proceso maldito que me llevó a hacer un adulto. ¡No quiero!. Cuando se es niño no se piensa en problemas ni en novios ni en, "¿Dònde està el amor?" ni en limpiar ni en qué haré mañana o qué pasará, no nos preguntamos en donde terminaremos y sólo pensamos en dulces, en juego y en música.

Ahora pienso en cómo sería mi hermanito monkey, en mi hermanito Brayann y en los niños que son engañados por sus madres haciéndoles creer que la comida estará lista en diez minutos y luego en veinte minutos, luego en treinta, luego en una hora, luego en dos, luego en tres y así hasta el otro día, convenciéndolos de que están cocinando algo suculento en la olla cuando sólo tienen agua contaminada y algunas piedras.

¡Feliz día del niño, sólo a los niños! Pues eso de que todos tenemos un niño dentro es mentira, sólo es que tratamos de hacer que somos niños de nuevo para no saber nada de lo que forzosamente tenemos que saber.



p.d. este blog no intenta ser de carácter literario.

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