Sr. Manila

~

Él es el Sr. Manila, quien está siempre conmigo. Sabe y ve lo que no debería, pero es su pago por estar ahí, estático y silencioso.

Tiene la facultad de escuchar y ver, de hacerse notar cuando te acuestas y diriges tu mirada hacia el cielo de la recàmara. No sé cuál sea la causa de su asombro cada que lo veo: tal vez porque soporta el calor de la luz del foco, porque supera las leyes de gravedad o simple y sencillamente porque le asusta mi mi deforme cuerpo. Siempre está de perfil y no duerme.

La verdad es que no sé si sea serio, feliz, inquieto, pensativo, inteligente o raro. Intuyo que al paso del tiempo ha llegado a desear el movimiento, la belleza de cómo es posible caminar, reír, brincar o hablar.

No sé cómo fui capaz de crearlo y no darme cuenta de su presencia. Ahora, el techo de mi casa se quedará sin pintar por mucho tiempo.

Él es el Sr. Manila, quien surgió de unos brochazos de pintura y quien pronto supo hacerse notar a través de la forma y la observación.

0 comentarios: