Descubriendo a Moisés

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Escucho, siento, descubro, pienso, imagino y veo sin ver.


Sólo bastaron seis individuos, un vaso lleno de "mois", papel de tortilla y un andrajoso hippie con labia. Eran las doce de la noche cuando volvió a llegar a mis neuronas, a mis pulmones y a mi conciencia.

El hippie de gorra y lentes sentado frente a nosotros preparaba el supermegaextrachurro. Todos esperábamos nuestro turno. La verdad no sé cuántas veces fumé, sólo supe que perdí la noción del tiempo y entre mi locura creía escuchar los lentos latidos de mi corazón y cómo corría mi sangre a través de las venas.

Vi imágenes inigualables que no cambiaría por las de ningún artista local. Es tan asombroso ver las estrellas y sentir que todas corren hacia ti, ver a las personas entre pirules y creer que aquellos se distorsionan lentamente, viajar en un automóvil al aire libre y escuchar los sonidos que después se convertirían en tus favoritos y descubrirías en el psycho o en el trance. Sentir que puedes pensar en mucho y en nada y llegar al extremo de pensar en tonterías como ¿y ahora cómo harè para caminar si sólo siento y escucho cómo late mi corazón?
La forma en que percibes lo demás es tan abrumadora, porque de una manera lo sabes y pronto descubres que es cierto. Y qué decir de la falsa "lentitud" de tus movimientos. Te desplazas con tanta rapidez creyendo que tus movimientos corporales se tornan robóticos.

Todo eso ocurrió en un transcurso de dos horas. Durante el trance alcancé escuchar que gritaban: ¡La policía! De inmediato dí respuesta a aquella pregunta de cómo iba a caminar. Sin pensar en nada, sólo corrí y entré a aquel lugar oscuro lleno de música y personas desconocidas que se notaban a través de la penumbra.

Por la ventana observaba a aquellos doce temerarios armatostes destellando el color rojo y azul, resignándome a ser una presa más de ellos. Entre hombres y mujeres extrañas que repetìan la misma palabra todo el tiempo, salì corriendo de ese aparentemente caòtico lugar.


Caminamos por tres horas en los cuales ví hasta un "flash" que volaba entre los árboles.
Quince locos caminábamos por la calle sin saber a dónde, dejando en el trayecto a más de uno. Yo, no era amiga de ninguno del grupo, era la primera vez que los veía y salía a aventurarme con ellos. Veía cómo se demostraban su "amistad", dejándolos tirados en la calle uno a uno, porque algunos ya no podían levantarse y se quedaban sentandos vomitando o dormidos cuando nos sentábamos a descansar.

Llegamos a un oxxo y no me creerán que los vendedores ni siquiera querían sacar la mano por la ventanilla para vendernos una sopa nissin para aquello de: "para que se me baje". Tal era la apariencia "punk" de la mayoría que el miedo ante el grupito no se hizo esperar.

De aquellas personas, sólo recuerdo a quien me acompañó durante la larga y falsa caminata. Recuerdo con precisión su carita llena de piercings y sus brazos saturados de tatuajes. Él me habló sobre él, sobre su vida y sobre la historia de cada uno de sus tatuajes.

Finalmente llegamos a una casa donde todavía me ofrecieron cocaína a lo cuál no accedí. Subí al segundo piso y en el suelo entre sábanas blancas me quedé dormida tratando de despejar mi mente. Entre sueños vi aquella cara que se escondía tras dibujos y pequeñas piezas de titanio, me cobijó y colocó un calentador a mi lado.
En la mañana, cerca de las 8 a.m.,desperté. A un lado se encontraba aquella carita seria envuelta en el sueño y del otro lado una chica rara de cabello negro. Bajé al baño, me lavé la cara y me fui a mi casa.

No me arrepentí de nada, porque de cierta forma estuve conciente todo el tiempo de lo que hacía y conocí una persona extraordinaria que pronto volví a ver en las calles del centro. Muchas tiempo viví inmersa en mi propio mundo, del cuál supe salir al paso del tiempo y no encerrarme. La sensación producida por la marihuana es inigualable.

Lo hice algunas veces y siempre me gustó, aunque las últimas veces no porque me desanimaba y provocaba pensamientos insanos, poniéndome paranoica y delirando, quedándome posteriormente con la sensación, circunstancia que me desagradó y me hizo decidir no volver a hacerlo.

De esto sólo me queda recordar los supuestos latidos de mi corazón, el temblor de mi cuerpo y una carita dibujada en el aire.

La mente se abre y todo lo que hay en nuestro entorno se apodera de nosotros...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

k onda rojaaaa
aki visitandote
mira de estos pinches tripps ni te digo que pedo porque el sabadabado me puse uno bien mamón, la neta no sabiasi estabadormida y soñando a mis amigos y al plata o estaba en la realidad... :S por poco ahi quedó aajajajajaja chingadamadree
bueno en fin, esta chido su bló, sigale escribiendo mi roja y mas sus experiencias extrasensoriales :D
bais