Instrucciones para hacer de comer
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Sr. Animalito

Tengo media hora acostada viendo la televisión. Comienzo a mover mis dedos con ansiedad, mis intestinos comienzan a emitir sonidos. Tengo hambre. Volteo a la derecha y veo una cuna; sí, es mi pequeño hermano a dos meses de haber nacido. Él no sabe, él está y no está, puede alabar y no alaba, puede razonar y no razona. Lo tomo, lo llevo a la cocina y lo pongo sobre la mesa encima de una tabla. Está sin ropa, su cuerpo desnudo y fresco, sólo llora pero no razona. Tomo al pequeño nuevamente y a un metro de nosotros hay un gancho clavado en el techo, me dirijo a él. Clavo al pequeño infante del gancho por la espalda a cinco centímetros del cuello. El niño llora más, se desangra y su cara está roja pero, ¿a quién le importa? Se queja pero no razona, ¿a quién le importa? Sólo es un pequeño trozo de carne que tiene una forma corporal interna y externa perfecta pero no razona.
¿Alguien sabe si este pequeño trozo de carne va a servir para algo? No lo sé. En cincuenta años podría estar tirado en la calle, agonizando y haber pasado todos los años de su vida sin que nadie lo notara, inerte, invisible.
Tomo el brilloso cuchillo y comienzo a desollar con cuidado la carne tierna del rosado bebé, asì poco a poco se nota su rojiza, delicada y babosa carne interna, él se queja, pero no razona, no alaba.
La sangre escurre pero estoy impaciente por comer. El gancho comienza a despegarse, así que tomo el tremendo pedazo de carne y lo azoto contra la mesa. Se mueve demasiado, así que lo tomo de las dos piernas con la cabeza hacia abajo y con el plateado cuchillo lo degollo. La cabeza cae al suelo pero eso es lo de menos, esa bola peluda no sabe tan bien como la pierna o el pecho. Ha dejado de hacer ruido, pero hay demasiada sangre en el piso. Mis zapatos se han manchado y mis manos comienzan a sentirse pegajosas porque la sangre comienza a secarse.
Corto rápidamente sus muslos, sus brazos, y rebano sutilmente su pecho, es lo más suculento y con más carne, el que todos quieren y prefieren comer antes que los muslos.
Pongo el agua a hervir, meto los antojables pedazos de carne y mezclo con especias. Pasan 45 minutos y la comida está lista. La pechuga, tiene un sabor excepcional. Hoy por la noche iré a comprar la comida que voy a hacer mañana para hacer de comer a tiempo y no esperar tanto. Para el menú de mañana se me apetece un conejo, un pato o una superdotada gallina.
2 comentarios:
JEJEJEJE. MUYBUENO. ME HIZO RECORDAR A LA LIT. PRECOLOMBINA YCOLONIAL. ENCIERTA OCASIÓN LE DIERON A CORTÉS UN "SUCULENTO Y DELICIOSO EXTRRAÑO PLATILLO, EXQUISITO AL PALADAR". CON EL PASAR DEL TIEMPO SUPO QUE LO QUEHABÍA COMIDO ERA CARNE HUMANA. DE NIÑOS PUES ERAN MÁS SABROSOS.
RECUERDO TAMBIEN QUE UNA VEZ COMÍ CONEJO. ME LO COMÍ, SÍ. PERO VÍ AL ANIMAL DESDE QUE UNTÍO LO TRAJO Y LE AMARRÓ UNA PATITA, LUEGO LO MA´TO DE UN FIERRAZO EN LA NUCA PARA DESPUES QUITARLE EL PELLEJO, SE MIRABA BIEN CABRÓN ASÍ "DESNUDO DE SU BLAQUITA PIEL". NI SANGRE TENÍA, PURO MÚSCULO. SABRISÍSISIMO.
BUENO, ME HA GUSTADO TU ESCRITO. PORFA NUNCA ME INVITES A COMER. PORFA. JEJEJE.
CIAO.
"LA VIDA ES UN GRAN CIRCO, PERO SIN ESPECTADORES"
Me gustan tus zapatos, parece que acabaras de dar una vuelta por un bosque otoñal, pero no para recoger hojas. Un besito! =)
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